Para llegar a Japón, donde comerciará con la seda, Herve viajará por Europa, cabalgando 2 mil km de hielo para cruzar la estepa rusa y navegará en el mar en un barco de contrabando, hasta llegara a las nevadas Montañas Fukushima. Allí, Herve se siente maravillado por la concubina del comerciante local, una muchacha muy misteriosa de belleza intoxicante. Sin poder hablar el lenguaje del otro, juntos comparten este amor obsesivo y condenado... pues a Herve lo espera alguien más en casa